Son numerosas las expresiones que por largo tiempo le he escuchado a estudiantes en aulas de clase y a compañeros en áreas de trabajo, como por ejemplo: “no debemos decir que el promedio diario de pacientes atendidos es de 68,52 sino 69, porque al paciente lo atienden completo”. “No se debe decir que el índice de rendimiento (I.R.) de las camas fue de 4,72 sino 5 porque el paciente egresa completo”. “que de cada 100 pacientes de alta, 2,85 egresaron fallecidos”, porque el paciente se muere completo; entre otras expresiones.
En este sentido, es importante saber porqué todo indicador, (salvo los de actividades, que forman parte del grupo de proceso); debe presentarse con dos decimales. La razón es porque una de las características que debe tener un buen indicador, es, según los teóricos, que sea sensible. Esto significa, que debe ser capaz de “detectar los cambios que se registran en las variables objeto de medición”, y en muchos casos, esas variaciones se pueden observar solo cuando el indicador se presenta con dos decimales.
A manera de explicación, tomemos como ejemplo una de las expresiones señaladas anteriormente: si en determinado mes, el I.R. fue de 4,75 y por desconocimiento se aproxima a 5, no se pueden observar los cambios de mes a mes si los resultados son: 4,50; 4,66; 4,86 y 4,99; porque todos al aproximarlo dan como resultado un 5. No obstante, en el mes donde el I.R. fue de 4,99 se observa que la cama fue más productiva que en el mes donde se registro 4,50.
Otro ejemplo notable para suprimir esta concepción errónea se puede observar en las publicaciones oficiales de los organismos rectores de la salud en las Américas y en la OPS/OMS, los cuales presentan las diferentes tasas con uno o dos decimales. Sin embargo, aunque muchos de estos entes oficiales presentan los indicadores con un solo decimal, en muchos casos es necesario utilizar dos, porque por ejemplo una tasa de mortalidad infantil de 20,3 defunciones por mil nacidos vivos registrados, puede abarcar el rango de 20,25 hasta 20,34. En este caso, si en un año se registra una tasa de 20,34 y al año siguiente 20,25; se nota claramente que la tasa disminuyó. No obstante, si se utiliza un solo decimal, el indicador no puede detectar el cambio.
Licdo. Amado Corona
IMPORTANCIA DE LOS DECIMALES EN LOS INDICADORES
RENDIMIENTO QUIRÚRGICO, ¿ES POSIBLE MEDIRLO?
Para realizar una gestión adecuada de los quirófanos es imprescindible saber con certeza el rendimiento de cada uno de ellos, es decir, es necesario conocer como se emplea el tiempo en las sesiones quirúrgicas. Normalmente, el tiempo empleado en la realización de una intervención quirúrgica se registra y es fácil de determinar. Por el contrario, el registro de los tiempos muertos entre intervención e intervención no se suele llevar a cabo y, cuando se hace, se realiza de una forma global y muchas veces aproximada. Sin embargo, estos tiempos también determinarán el rendimiento del quirófano y sobre ellos también se puede actuar introduciendo medidas correctoras.
Una buena gestión de los tiempos puede producir una mejora en el rendimiento de la actividad quirúrgica con un impacto en la reducción del gasto.
Según Ayuso y Grande (2006), para poder hacer un análisis de la utilización real, en tiempo, de un quirófano, hay que tratar de definir claramente los conceptos y registrar los tiempos de la siguiente manera:
- Tiempo ofertado total: el tiempo que diariamente un quirófano está dotado de personal para realizar intervenciones programadas.
- Tiempo utilizado efectivo: el tiempo transcurrido desde la llegada del primer paciente programado al quirófano hasta la salida del último paciente programado de la sesión quirúrgica.
- Tiempo no utilizado: la diferencia entre el tiempo ofertado y el tiempo utilizado efectivo.
- Tiempo de prolongación en cirugía: el tiempo transcurrido desde la hora fijada para la finalización del quirófano del último paciente del día hasta el momento en que realmente el último paciente sale del quirófano.
APUNTES GENERALES SOBRE INDICADORES
La Organización Mundial de la Salud (OMS) (1981) ha definido los indicadores como “variables que sirven para medir cambios”. En definitiva, la idea fundamental es que los indicadores son excelentes instrumentos de evaluación, y que su utilidad depende de ciertas características.
De acuerdo con Guardiola (1998), un indicador es la medida cuantitativa o la observación cualitativa que permite identificar cambios en el tiempo y cuyo propósito es determinar que tan bien está funcionando un sistema, dando la voz de alerta sobre la existencia de un problema y permitiendo tomar medidas para solucionarlo, una vez se tenga claridad sobre las causas que lo generaron.
Los indicadores son formulaciones generalmente matemáticas, con las que se busca reflejar una situación determinada. Un indicador es una relación entre variables cuantitativas o cualitativas que permite observar la situación y las tendencias de cambios generadas en el objeto o fenómeno observado, en relación con objetivos y metas previstas e impactos esperados. Estos indicadores pueden ser valores, unidades, índices, series estadísticas, etc., y son las herramientas fundamentales para desarrollar una buena evaluación.